Estamos asistiendo a un fenómeno novedoso en la historia democrática de España:

El político ha decidido acercarse al electorado a través de todos los medios de comunicación a su alcance. En anteriores campañas, los líderes de los partidos escogían mucho sus apariciones, ya fuera en prensa, radio, medios online y, sobre todo, televisión.

En este año las cosas han cambiado y cualquier espacio es bueno para tratar de seducir a la ciudadanía. Ahora los candidatos se hacen entrevistar tanto por Ana Pastor como por Bertín Osborne; contestan a Jordi Évole o se accidentan con Jesús Calleja. Ha llegado la “política pop”.

La política se cuela en el prime time y en programas de todo tipo, con millones de personas pendientes de la pantalla. Nadie hubiera sospechado hace apenas un par de años que políticos y periodistas se encontrarían en los platós en horario de máxima audiencia.

A pesar de que mucha gente dice que no le interesa la política, parece que nunca antes se había hablado tanto y en tantos sitios sobre política en España. Se ha convertido en el principal tema de conversación en Facebook, por ejemplo, y el “Cara a cara” organizado por la Academia de Televisión ha sido todo un hito, con 9,7 millones de espectadores.

Los medios se retroalimentan. Los periódicos publican reportajes sobre qué está pasando en las redes sociales en torno a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias, Alberto Garzón… Tras cada debate televisivo se lanzan tuits y hashtags que inundan Twitter y muchos medios online -y las versiones online de los medios- publican encuestas en Internet sobre quién ha ganado el enfrentamiento en la pequeña pantalla. A su vez, los partidos movilizan a sus simpatizantes para que voten en esas encuestas en apoyo de sus candidatos…

Pero, aún sin tener un gobierno claro, una de las preguntas que nos hacemos los profesionales dedicados a la comunicación es: ¿esta constante exposición mediática se traduce en una mayor intención de voto a su favor?

 

¿Cómo influye la opinión publicada, en la opinión pública?

En este sentido, Twitter es un excelente indicador del sentimiento de los ciudadanos respecto a los partidos y cómo abordan los temas que preocupan a la gente. De hecho, radicaliza esos asuntos de interés. Pero tiene un sesgo importante en cuanto que representa a los segmentos más rupturistas, con ganas de cambio, a los nuevos millenials y los grandes influencers.

Las redes sociales tienen un sesgo añadido y es que la mayoría de los partidos, conscientes de la importancia de este medio, cuentan con grandes equipos tratando de multiplicar de manera exponencial cada mensaje.

Por otro lado, si queremos comprender a toda la sociedad, es importante también escuchar los canales tradicionales con gran cobertura e influencia como los periódicos, en papel o digitales, la radio y, principalmente, la televisión. Más de un 80% de las personas declara informarse sobre política durante esta campaña a través de la tele, ya sea en los programas de entrevistas y debates, con Pablo Motos, el Gran Wyoming o Ana Rosa Quintana.

Más allá, el Big Data, o la capacidad de analizar grandes volúmenes de datos en tiempo real, nos abre un nuevo mundo de posibilidades para pulsar la opinión pública y conocer el sentimiento de la población respecto a marcas, productos y, también, los partidos políticos y sus propuestas electorales.

Las encuestas han dejado de ser herramientas suficientes para hacer un sondeo, ya que tienen muchas limitaciones: carecen de la rapidez necesaria para la toma de decisiones, el proceso acartonado de pregunta-respuesta puede ofrecer sesgos de fiabilidad, sigue siendo muy costoso y es muy rígido en cuanto a los temas a plantear. Hay que adaptar las metodologías a los nuevos tiempos y a las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías.

 

¿Hay correlación entre el buzz provocado por la interacción entre los medios de comunicación y las redes sociales y la intención de voto?

En Acceso nos hemos planteado este reto..

¿Cómo podemos complementar las metodologías tradicionales de investigación con nuevas metodologías que nos permiten tener datos y actuar en tiempo real, mucho menos costosas, con acceso a información y opiniones espontáneas y con la flexibilidad de adaptarnos a los cambios de agenda y temas de interés?.

Para ello, hemos creado el Barómetro electoral de escucha social y mass media aplicando la Ciencia de los Datos para extraer información relevante y hemos cruzado los resultados con encuestas de opinión para conocer cómo influye ese “ruido político” sobre la ciudadanía, cómo evoluciona la intención de voto conforme avanza la campaña electoral.

Hemos utilizado una novedosa metodología que cuenta con la capacidad de seguir todos estos impactos (diez millones de mensajes, – en el caso de las elecciones – sólo en Twitter), qué dicen los medios, políticos y consumidores, e incorporarlo como elemento de impacto en la intención y decisión de voto. Combinamos encuestas con avanzadas herramientas de escucha social y análisis de medios tradicionales.

Cómo medir el éxito de la política pop

Sergi Guillot, CEO de Acceso

Hemos recogido todas estas opiniones, las hemos clasificado por partidos y candidatos, por medios, programas de televisión o radio, prensa y redes, y según temas…

Ha sido un enorme reto profesional para Acceso, basado en complejas métricas, con un equipo de análisis en el que han trabajado ingenieros, matemáticos, politólogos, sociólogos, antropólogos…

Hemos confirmado que las nuevas formas de investigación, más innovadoras, ágiles, continuas y cercanas a los ciudadanos, complementan y mejoran las metodologías tradicionales: la opinión publicada sirve para medir la opinión pública.

Ya sabemos que no es imprescindible realizar numerosas y costosas encuestas de opinión cuando los ciudadanos ya dan opinan en los medios y en las redes de forma continuada en el tiempo. Eso permite a los partidos -o a las marcas-  que los sepan utilizar a adelantarse y reaccionar de forma más rápida, respondiendo a las inquietudes de la población en tiempo real, en lugar de “jugársela” a un solo examen en el último momento, para tratar de convencer a los ciudadanos de que serán los mejores en solucionar los problemas que más les inquietan.

De una cosa no hay duda, y es que hoy en día tenemos más información de lo que piensan los ciudadanos a nuestro alcance y que a través ciencia de los datos es posible llegar a modelizar realidad de un modo más fiable y directo que mejoran las metodologías tradicionales. Quien sea capaz de escuchar lo que dicen los medios, qué conversaciones se producen y en torno a qué asuntos estará mejor preparado para abordarlos.

Sergi Guillot, CEO de Acceso

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