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Press release

Sólo el 50% de los pacientes que entran en diálisis lo hacen con fístula. Para el resto, se plantea un problema de primera necesidad que repercute en su calidad de vida. ¿Cuáles son las claves? Falta de formación, competencia entre las listas de espera, infravaloración de la importancia del asunto....

La Fundación Renal “Ïñigo Álvarez de Toledo” reunió el día 19 de junio a una serie de expertos para hablar sobre el cuidado de las fístulas. Un problema cuya infravaloración repercute directamente en la calidad de vida de los pacientes.

Los pacientes con insuficiencia renal crónica que precisan tratamiento de diálisis necesitan lo que se denomina un acceso vascular, a través del cual la sangre circulará de la máquina de hemodiálisis al propio paciente. Este acceso puede ser de dos tipos: fístula y catéter. La fístula generalmente se realiza en el brazo y es un “puente” entre una arteria y una vena. Se pone para facilitar el trabajo a las venas, que no tienen capacidad suficiente para que pase por ellas la sangre de la arteria. Además, la fístula facilita la labor de la enfermera, que tiene que pinchar al menos dos veces la vena del paciente en cada tratamiento.

La mesa comenzó con la intervención del Dr. Enrique Castellón. Según el Responsable del Area de Relaciones Institucionales de la Fundación Renal, “las fístulas son un elemento esencial para la calidad de vida del paciente en diálisis”. Inició el coloquio describiendo la situación actual del problema, que “es de todo menos la adecuada”. “Habría que buscar posibles soluciones efectivas y aplicables para que las fístulas dejen de ser un problema importante”, añadió.

El Dr. Eduardo Martín Sonseca, Director Médico del centro de hemodiálisis “Los Pinos” de Medina del Campo, afirmó que el acceso vascular es un problema de primera necesidad para los pacientes en diálisis. “Hoy por hoy, la mitad de los pacientes que entran en diálisis lo hacen con un catéter y no con una fístula, lo que hace que su morbimortalidad sea mucho peor”. “Además –continuó–, los pacientes con fístula tienen menos patologías asociadas que los que llevan catéter”.

La Enfermería también estuvo representada en esta mesa redonda por la Responsable de Gestión de Enfermería de la Fundación Renal. A juicio de María Paredes, “para la enfermera es muy importante que el paciente se sienta cómodo en diálisis”. Uno de los asuntos de los que se hizo eco la enfermera de la Fundación Renal fue la lista de espera para operaciones de fístula. “Aunque hay cirujanos que no tienen lista de espera y están dispuestos a hacer las fístulas, hay muchas dificultades para trasladar a los pacientes a esos hospitales”.

Para el Dr. Pedro Jiménez Almoracid, el problema se solucionaría “estableciendo protocolos multidisciplinarios, lo que también exige una disciplina y un interés en los Servicios de Cirugía que no existe en todos”. En palabras del Jefe del Servicio de Cirugía General de la Fundación Hospital Alcorcón, “a ningún cirujano le gusta meterse en este mundo porque es muy decepcionante”.
Por último, Antonio Ávila aludió a que las fístulas “son un problema muy viejo”. Para el Presidente de A.L.C.E.R. Córdoba, “seis meses esperando con un catéter puesto es un disparate, teniendo además en cuenta que esta alternativa para dializar conlleva unas molestias y tiene unos riesgos para el paciente en diálisis”. Ávila apeló a que fueran las asociaciones de pacientes quienes asumieran la gestión de las operaciones de fístula, para después pasar los costes al Servicio de Salud correspondiente.

Llegado ese momento, el moderador de la mesa redonda afirmó que “el problema es que las listas de espera compiten entre sí y se priorizan unas sobre otras por intereses”. A su juicio, hay patologías que no son especialmente graves, pero cuya lista de espera se acelera. “Es necesario un abordaje multidisciplinario. Quizá una buena solución sería establecer una serie de centros de referencia para hacer estas intervenciones o que la Administración firmara conciertos con centros privados”, señaló.

El Dr. Martín Sonseca quiso dejar claro que “el tema de las fístulas funciona mejor cuando depende de un cirujano general que de un servicio vascular”. “Quizá no es una intervención agradecida para los cirujanos, sobre todo cuando se trombosa, pero para los nefrólogos es un asunto prioritario”.

“El quid está en los cirujanos”, apuntó el Dr. Jiménez Almoracid. “Si no hay sensibilidad por el problema no puede funcionar ningún programa”. Según el Jefe del Servicio de Cirugía de la Fundación Hospital Alcorcón, el 30% de las intervenciones de accesos vasculares se realizan tras pasar el paciente por Urgencias. “Si la vida del paciente dependiera de una fístula, ésta se haría y el problema sería considerado importante, pero existe una alternativa, que es el catéter”, aclaró.

Para Antonio Ávila, el problema es simplemente burocrático. “En Andalucía, por ejemplo, el Servicio Andaluz de Salud (S.A.S.) impide a sus médicos desarrollar su labor en otras instituciones, lo que hace que haya listas de espera”. En palabras del Presidente de A.L.C.E.R. Córdoba, “los pacientes de la Seguridad Social deben tener las mismas ventajas que quienes eligen lo privado”.

El Dr. Jiménez Almoracid parecía tenerlo bastante claro. “Se pueden calcular muy bien las necesidades y protocolizar las actuaciones”. “Sin embargo –aseguró–, dentro del sistema público aparecen todos los días situaciones absurdas. En Leganés y Fuenlabrada, por ejemplo, hemos tenido que dejar de hacer fístulas por falta de presupuesto, ya que el hospital tiene que asumir muchas referencias con el mismo presupuesto”. “Ni siquiera hace falta concertar, sino establecer un presupuesto extra”, aseveró.

En conclusión, la mesa redonda apuntó algunas claves sobre el problema de las fístulas, considerado en muchos casos como menor: el déficit de oferta debido a la escasez de profesionales formados, la existencia de otras prioridades en los hospitales y la creencia errónea de que no es una situación urgente. Parece necesario, por tanto, cuantificar los centros de referencia y buscar mecanismos financieros. Por último, se resaltó que la presión de las asociaciones sobre la Administración se ha comprobado que es fundamental y obtiene resultados.




Para más información:

Juan Manuel González / Álvaro Cabello
Tfnos.: 91 448 71 00 / 04




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