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Nota de prensa
  • 250.000 PACIENTES CON HÍGADO GRASO PODRÍAN FALLECER EN ESPAÑA EN LOS PRÓXIMOS 10 AÑOS
  • El hígado graso es la enfermedad crónica hepática más frecuente
  • Planner Media, S.L. - 22/06/2006, 12:06h

La esteatohepatitis no alcohólica (hígado graso con inflamación) evoluciona en el 25 por ciento de los casos a cirrosis hepática

La acumulación de grasa en el hígado afecta ya a tres de cada cuatro personas adultas obesas y a uno de cada dos niños

Granada, 22 de junio de 2006.- El hígado graso (esteatosis hepática) es una de las enfermedades más comunes en adultos y ya se ha convertido en la enfermedad crónica del hígado más frecuente. Se calcula que en España el 75 por ciento de las personas obesas y casi la mitad de los niños obesos tiene un hígado graso. Esta patología, aunque en principio es benigna, puede evolucionar a esteatohepatitis no alcohólica, a cirrosis hepática y de ahí a cáncer de hígado.
“La esteatosis por sí misma se considera una enfermedad benigna, salvo excepciones. Sin embargo, aproximadamente a los 10 años un 30% de los pacientes con esteatosis pueden presentar lo que se conoce como esteatohepatitis no alcohólica, es decir, además de la esteatosis hay inflamación y fibrosis en el hígado”. Así lo ha asegura el doctor Javier Salmerón Escobar, jefe del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario “San Cecilio” de Granada, en el marco de la Semana de Enfermedades Digestivas que se está celebrando en la capital.
Un 25 por ciento de los pacientes con esteatohepatitis pueden terminar en un plazo de 10 años en una cirrosis hepática, y hoy se considera que al final pueden desarrollar un cáncer de hígado. Según el especialista, se puede calcular que actualmente “un 1,7 por ciento de los pacientes con esteatosis simple y el 11 por ciento con esteatohepatitis, aproximadamente unas 250.000 personas en España, podrían fallecer por esta enfermedad hepática durante los próximos 10 años”.
Aumento en niños
 El doctor Salmerón destaca que en las primeras series publicadas hasta 1990, la mayoría de los pacientes con hígado graso eran mujeres (65%-83%), pero en la actualidad la tendencia es a igualarse o predominar en los varones. También la edad es importante; aunque se ha documentado en cualquier edad, la mayor proporción se sitúa en la quinta década de la vida. Sin embargo, lo que preocupa más en la actualidad a los especialistas es la incidencia creciente en la población infantil. Según los últimos datos, se calcula que el 14 por ciento de los niños y jóvenes españoles son obesos y el 12 por ciento presenta sobrepeso, siendo Canarias y el sur de Andalucía las zonas que presentan un mayor número de casos. “Nosotros –afirma el doctor Salmerón- hemos realizado un estudio en los niños obesos de Granada, que se presenta en este congreso. En este estudio prospectivo de 119 niños obesos se demostró mediante ecografía hepática que el 43 por ciento presentaba una esteatosis y un 7,6 por ciento tenían aumento de transaminasas, lo que indicaba un problema hepático más importante”.
Causas y factores de riesgo
Entre las causas de esteatosis hepática destacan en primer lugar los cuadros metabólicos como la obesidad, diabetes mellitus o el aumento del colesterol y triglicéridos. También se produce por procedimientos quirúrgicos, como los casos de obesos mórbidos que se someten a una intervención de reducción de estómago (cirugía bariátrica), o por algunos fármacos que se prescriben por otras patologías y enfermedades más raras como el síndrome de aceite tóxico. Por último, hay un grupo de pacientes en los que no es posible identificar algún factor que condicione el hígado graso.
Los principales factores de riesgo se derivan de un estilo de vida sedentario, con poco ejercicio y una dieta no equilibrada. El aumento en el consumo de alcohol y el aumento en la dieta de los hidratos de carbono y las grasas con una reducida combustión de la energía (poco ejercicio), contribuye al almacenamiento de la grasa en el tejido adiposo llevando al desarrollo de la obesidad. También el hígado almacena una gran cantidad de lípidos (grasa) en los casos de obesidad y diabetes mellitus tipo 2.
Análisis y ecografía hepática
El diagnóstico de esta enfermedad se basa en primer lugar en el estudio de la historia clínica, para analizar el consumo de alcohol, fármacos, dieta, hábitos de vida, etc. Posteriormente se pueden realizar análisis de colesterol, triglicéridos, glucosa y transaminasas y, si éstos son altos, la siguiente prueba es la ecografía hepática, “que es barata y fácil de realizar”, señala este especialista. La última prueba y para casos seleccionados, sobre todo cuando se sospecha una esteatohepatitis no alcohólica, es la biopsia hepática. “Esta prueba es más molesta, incluso puede tener algún riesgo para el paciente, aunque sea mínimo. Por lo tanto, sólo se realizará en casos seleccionados en los cuales se mantiene un aumento de transaminasas”.
Actualmente no existen tratamientos farmacológicos para esta patología, por lo que los médicos aconsejan al paciente cambiar su estilo de vida y dieta. “Esta parte es la peor para el paciente, ya que renunciar a una buena mesa, y cambiarla por más ejercicio parece algo que no se consigue fácilmente. Además, la famosa dieta mediterránea, que ya nadie sigue, es más cara”, advierte el doctor Salmerón.
* Para más información,
Gabinete de Prensa de la SED 2006
(Paz Romero. T. 91 787 03 00 / 687 72 02 90)



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