En el marco del Diálogo «Información. Poder y ética en el siglo XXI» profesionales de la comunicación analizan «la anomalía italiana», cuyo máximo exponente es el primer ministro Silvio Berlusconi. La conferencia ha sido inaugurada y animada virtualmente por los muñecos del guiñol que representan al mismo Silvio Berlusconi y al Papa Juan Pablo II. También han participado Carlos Enrique Bayo, Daniele Cerrato y Xavier Batalla, moderados por la también periodista Rosa Massagué.
El redactor jefe de la sección de internacional de El Periódico, Carlos Enrique Bayo, se ha referido a Silvio Berlusconi como «un peligro público no solo para Italia, sino también para toda Europa». Bayo ha explicado que «la anomalía italiana» se basa en «la descomunal concentración de medios en el país y en el descarado beneficio económico que obtiene el primer ministro», convirtiéndolo en el hombre más rico de Italia, según la revista Forges.
El periodista ha enumerado las diversas empresas que controla Berlusconi, entre las que se encuentran las tres cadenas privadas de televisión, el grupo editorial Mondadori, que controla el 45% de la prensa y el 31% de les publicaciones editoriales, la primera distribuidora cinematográfica y la empresa de publicidad Pubilitalia 80, entre otras propiedades.
A esta concentración hay que sumarle la aprobación de la ley Gasparri que permite reforzar la posición dominante de Berlusconi y que pueda adquirir más medios de comunicación. En este sentido, la política del primer ministro ya cuenta con algunas «víctimas». La última, ha explicado Bayo, la dimisión de la presidenta de la RAI, Lucia Anunziata, «que durante meses ha intentado combatir la preeminencia y la manipulación informativa del gobierno».
Uno de los ponentes invitados, Daniele Cerrato, periodista del sindicato USIG de la RAI, ha explicado precisamente la censura que sufre la televisión pública. En este sentido Cerrato ha añadido que el 15 febrero de 2003, la gran manifestación contra la guerra de Iraq, que convocó a 2 millones de personas, no fue retransmitida en directo por la cadena pública debido a la afinidad del primer ministre con la Administración Bush.
Asimismo, Cerrato ha comentado que «a los italianos les falta confianza en las televisiones privadas controladas por Berlusconi, pero también en la pública. Esta “losa” informativa empieza a pesar sobre la gente». El periodista italiano ha explicado que desde el sindicato USIG se llevan a cabo acciones, se convocan manifestaciones y se emiten comunicados denunciando esta situación.
El periodista Xavier Batalla ha explicado que la entrada en el sector de la comunicación de empresas ajenas, la concentración empresarial, la unificación de modelos y la revolución tecnológica son los cambios más importantes sufridos en los últimos diez años por la prensa mundial.
Batalla ha apuntado también que este hecho puede provocar una «desaparición de cabeceras y una unificación de sistemas informativos y, por tanto, la calidad de la información baja». Además, la entrada de capital no propio del periodismo «acabará confundiendo la empresa con la redacción cuando esta separación es imprescindible para que exista un diario». El periodista ha recordado que «el caso de Berlusconi es el máximo exponente» de esta nueva situación y que «afortunadamente no ocurre en España».