Para mejorar tu experiencia y el servicio, en nuestras webs utilizamos cookies propias y de terceros (otros proveedores de servicios). Si navegas por nuestros sitios web, estarás aceptando el uso de las cookies en las condiciones establecidas en la presente Política de Cookies. Esta política puede ser actualizada, por lo que te invitamos a revisarla de forma regular.

Nota de prensa
  • LA ACUMULACIÓN DE GRASA EN EL HÍGADO ES LA TERCERA CAUSA DE ENFERMEDAD HEPÁTICA
  • El hígado graso no alcohólico asociado a Síndrome Metabólico afecta a más del 50% de la población obesa
  • Fundación Lilly - 04/11/2005, 12:11h

• La esteatosis hepática es una enfermedad potencialmente progresiva que puede evolucionar hacia cirrosis o cáncer de hígado

• Los expertos estiman que entre el 60 y el 80% de las mujeres obesas, con diabetes mellitus tipo 2 e hiperlipemia, padecen hígado grado no alcohólico

• El hígado graso no alcohólico es un factor determinante para el diagnóstico de la pre-diabetes y de posibles alteraciones cardiovasculares

La esteatosis hepática no alcohólica, enfermedad crónica caracterizada por la acumulación de grasa en el hígado, es una manifestación del Síndrome Metabólico, según explican los expertos reunidos en el 8º Simposio de la Fundación Lilly “Nuevas Aproximaciones al Síndrome Metabólico”. Además, una rápida intervención ante el hígado graso puede ser clave para mejorar los aspectos del proceso de resistencia a la insulina y puede repercutir favorablemente en el conjunto de enfermedades cardiovasculares.

El hígado graso no alcohólico (esteatosis hepática no alcohólica) consta de diferentes fases, la más leve se caracteriza por la acumulación de grasa en este órgano y en sus fases más avanzadas, se produce una inflamación del hígado (esteatohepatitis) que produce las mismas lesiones que la ingestión prolongada y sostenida de alcohol. Por lo tanto, y según el doctor Ricardo Moreno-Otero, jefe del servicio de Gastroenterología y Hepatología del Hospital de la Princesa, “el hígado graso no alcohólico es una enfermedad potencialmente agresiva, con grave riesgo de evolucionar a cirrosis y, en algunos casos, el paciente puede sufrir las consecuencias de la enfermedad hepática final, como las complicaciones de la cirrosis y el cáncer de hígado”.

En los países desarrollados, el hígado graso no alcohólico y sus consecuencias se han convertido en la tercera causa más frecuente de enfermedades hepáticas, por detrás de la hepatitis C y de los daños producidos por el alcohol, afectando a más de la mitad de la población obesa. Según afirma el doctor Moreno-Otero “la causa más frecuente de lesiones hepáticas es el hígado graso no alcohólico asociado a sobrepeso y obesidad”.


En este sentido, la incidencia de esta enfermedad puede alcanzar entre el 60 y el 80% de la población femenina con obesidad mórbida, diabetes tipo 2 e hiperlipemia.

El Síndrome Metabólico incrementa el riesgo de padecer hígado graso no alcohólico al intervenir en su desarrollo factores como la resistencia a la insulina, y la alteración del metabolismo de la grasa con depósito de triglicéridos que produce estrés oxidativo y estimula el proceso inflamatorio, especialmente a través de un aumento de las citocinas como el TNF.

Al igual que con la hepatitis C, la esteatosis hepática no alcohólica no muestra síntomas ni signos de enfermedad hepática y los pacientes con depósitos de grasa en el hígado registran inicialmente unas pruebas de función hepática normales y, sólo cuando la enfermedad progresa a cirrosis, se detecta el fallo hepático y los trastornos asociados a la hipertensión portal. En opinión del doctor Moreno-Otero, “la determinación de un hígado graso se realiza descartando la ingestión de alcohol o la presencia de infecciones de tipo vírico en la alteración hepática, controlando los tres parámetros del sistema metabólico -triglicéridos, colesterol y glucemia- y contrastando los resultados mediante ecografía y biopsia”.

En el hígado graso no alcohólico, al igual que en el resto de patologías vinculadas al Síndrome Metabólico, el estilo de vida actual en el que predominan el sedentarismo y la ingestión de grasas saturadas induce de forma significativa la creación de insulinoresistencias e incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares. Así, según afirma el doctor Moreno-Otero “la prevalencia de hígado graso no alcohólico aumentará en los próximos años, debido a las pandemias de diabetes y obesidad. De hecho, se estima que en las próximas décadas el 80% de la población de los países desarrollados podría padecer este trastorno hepático y, por lo tanto, las otras consecuencias sistémicas del Síndrome Metabólico”.



Síguenos en Twitter:
Carpeta de prensa:


Contacta con Acceso - 91 787 00 00 / 93 492 00 00
Mapa Web - Todos los derechos reservados - Aviso legal - Web Accesible