Invitada por Save The Children, la ONG que coordina el Campamento de la Paz del Fórum, la asociación madrileña Migralia ha representado hoy en el Speakers’ Corner y por primera vez fuera de Madrid una obra de teatro infantil sobre la integración de niños extranjeros. Esta ONG, que antes de finalizar el año abrirá una nueva sede en Barcelona, trabaja sobre programas de información y cultura que apuntan a programas sobre inmigración. Olaf, personaje principal de la obra Què faré jo amb tants mons? (¿Qué haré yo con tantos mundos?), vuelve a casa cuando, después de un viaje por diferentes planetas, integra y aprende a valorar las diferencias de razas y colores.
El objetivo de la compañía Migralia es la integración de la comunidad inmigrante en la sociedad que la acoge. Esta ONG ha representado hoy en el Speakers’ Corner del Fórum la obra Què faré jo amb tants mons? (¿Qué haré yo con tantos mundos?) de Amaranta Osorio, dirigida por Rosario Ruiz. El personaje principal, Olaf, recorre diversos planetas de diferentes colores y aprende la lección de la diversidad cultural y el respeto al otro, aunque sea diferente.
Esta obra, dirigida a niños de entre seis y doce años, se estrenó en Madrid el mes de junio y se ha presentado a diferentes ayuntamientos con la intención de que se promocione en las escuelas para explicar «a cuantos más niños mejor» la importancia de la diversidad cultural. Por primera vez se ha presentado en Barcelona, dentro del Speakers’ Corner del Fórum, y ha contado con la asistencia de numeroso público infantil, entre ellos los niños del Campamento de la Paz.
El argumento trata de un niño de piel blanca, Olaf, que al inicio de la obra rechaza jugar con una niña negra por el color de su piel, su pobreza económica y la diferencia de género. A partir de aquí, hace un viaje espacial, entre el sueño y la realidad, que lo llevará a visitar diferentes planetas, caracterizados por colores distintos. Con un lenguaje infantil lleno de tópicos racistas claros y simples, este viaje se convierte en una lección con la que aprenderá lo mal que puede llegar a sentirse por el hecho de que los demás no entiendan su diferencia. En los diferentes planetas, azul, violeta, amarillo, verde y rojo, opinan que el color de su piel es sucio; no le dejan entrar porque no tiene papeles; no les gusta porque es demasiado alto..., pero encuentra amigos: una amiga que lo ayuda a buscar el camino de vuelta a casa y le dice: «No hace falta que seamos iguales para ser amigos».
A partir de entonces Olaf empieza a cambiar su visión del mundo, aunque a veces todavía rechaza «juntarse con indígenas». Al final encuentra a un niño blanco como él, que se llama Arco Iris porque tiene integrados todos los colores en su interior y le dice: «Lo bueno del mundo es que tiene todos los colores». Este niño le dice que busque el tesoro que hay siempre al final del arco iris, que no es más que la integración de su viaje por todos los colores del mundo. Ahora ya puede volver a casa. Cuando llega se hace amigo de la niña de color a la que había rechazado en un principio y le pide perdón.
«¿Qué haré yo con tantos mundos? Pues disfrutarlos y mostrarlos a tus amigos. Tienes un trabajo pendiente», acaba diciendo la obra.