Javier Urra, actualmente psicólogo forense en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y Ex-defensor del menor de la Comunidad de Madrid, ha impartido recientemente en el Instituto de Directivos de Empresa, IDE-CESEM una conferencia sobre las relaciones entre padres e hijos en la sociedad actual. Un acto celebrado en la sede de la Escuela de Negocios dentro del Ciclo de Formación Continua, titulado: “Nuevos retos: Padres profesionales del Siglo XXI”.
Ser padres se ha convertido en una tarea difícil. Un hijo en España vive como media 34 años, cuando en otros países como los nórdicos, los hijos salen de casa a los 17, 18 años. Esta situación provoca el síndrome del nido vacío cuando por fin salen del hogar y es que hay que tener muy claro que vivir para los hijos es un error, hay que educarlos para vivir bien. La vida es individual, los padres no tienen porque vivir para sus hijos, es fundamental ser independientes.
¿Qué callan los padres? ¿Qué callan los hijos?
La relación entre padres e hijos ha de ser bilateral, los padres no deben solo preguntar como investigadores a sus hijos. Primero tendríamos que preguntarnos: ¿Qué es lo que callan los padres? “Pruébenlo, verán lo que ocultan y se van a sorprender, si se preguntan qué ocultan sus hijos, también se van a sorprender”.
Los padres callan todo lo que desde su perspectiva puede alterar la felicidad o el equilibrio de sus hijos. Se callan cosas como cuando la situación de pareja chirría, si no se llega a final de mes... y sobre todo secretos de familia que todo el mundo conoce y nadie se da por enterado. Pero los padres deberían contar las cosas a sus hijos, no preocuparles con ellas ya que ellos no pueden hacer nada para solventar esos posibles problemas, pero si transmitírselas para que sean conscientes de la realidad.
Otro tema que se calla, ¿Se quiere igual a todos los hijos? Recientes estudios en hospitales españoles demuestran que el 12 % de los hijos si son de su padre, pero no del compañero de su madre, es decir, el que sería su verdadero padre en funciones. Son muchas las cosas que pueden afectar nuestra forma de ser en el entorno familiar, el que un padre diga: “el primer hijo es mío, el segundo no lo tengo claro...” marca su forma de actuar para siempre. El que nazca un varón en una familia en la que hay 3 niñas, hace pensar a la última de las niñas si habrá nacido en mal lugar... y marca su forma de actuar. Somos subjetivos, y la percepción subjetiva nos marca y marcará nuestro desarrollo.
Otra cosa que callan los padres es aquello que hacían cuando eran jóvenes: Montar en moto sin casco, relaciones sexuales sin pensárselo, el beber... siempre se dice eso de “era otra época” y uno se calla pensando que pierde su posición de autoridad. Pero todo depende del enfoque que le dé a su vida.
¿Qué callan los hijos? Las notas, si son malas por miedo a lo que pueda pasar, si sacan un 9, pues lo callan para que no se acostumbren sus padres, el alcohol, la sexualidad, otros temas como la anorexia, la orientación sexual, la primera relación sexual, el acoso escolar... No todo parece que se pueda contar y muchas veces estos asuntos, se convierten en temas a los que los padres llegan tarde.
Estas posibles situaciones que los hijos van a vivir se afrontan normalmente a los 13 años, porque la gente piensa que hablar antes de esta edad supone promover sus acciones, pero lo que si esta claro es que hay que hablarlo y sobre todo si tenemos en cuenta que “vivimos en una sociedad en la que se quema muy rápido la etapa de la infancia”, algo que muchas veces supone que los padres llegan tarde a estas situaciones encontrándose con la realidad, como por ejemplo el alcohol. Los hijos ya con 13 o 14 años beben como cosacos durante el fin de semana y no lo ven un problema, argumentando en defensa de sus acciones el “yo controlo” y esperando al fin de semana siguiente para volver a beber.
Otro gran problema por el que sufren los hijos es por las separaciones mal llevadas. “Cada vez se usan de forma mas bastarda los procesos de separación, acusaciones entre el padre y la madre que acaban afectando fundamentalmente a los hijos”.
“Los padres no tienen que ser amigos de sus hijos, tienen que ser padres...” Urra reconoce que tras su último libro, duda de esta afirmación que hasta hace poco defendía. “Ahora hay un elevado numero de padres que han alcanzado una distancia optima con sus hijos”, no se confunden entre autoridad y amistad, consiguiendo una postura intermedia en la que estar cómodos.
Para comprender la relación con los hijos, hay que tener en cuenta distintas situaciones y formas de actuar, primero destacamos que hay dos tipos de familias, “una la que languidece, en la que hay un silencio sepulcral, que más que un hogar es un hostal... y en otras en las que existe un hogar, sentido del humor, inteligencia...”
Otra situación frecuente que marca la relación entre padres e hijos es que existen “muchos padres y muchos hijos que nunca dicen “te quiero”, y eso marca una vida”. Es esencial transmitir, hay que educar a los hijos para manejarse en la duda, en el conflicto y aun más, a manejarse en la ruptura en el día de mañana como posibilidad.
Es muy importante la comunicación dentro de cualquier tipo de familia, hay niños que saben demasiado, pero también hay niños con mucha ingenuidad.
Cuestión de confianza:
Hoy en día hay padres que pagan a detectives para seguir a sus hijos, compran parches para saber si se drogan, teléfonos para saber que conversaciones tiene... si se rompe la confianza con los hijos, ¡se acabó! “La labor de los padres es muy difícil, yo tengo que saber sin mi hijo llega a casa con una chupa que no es suya, si a las 3 de la mañana tiene halitosis o las pupilas dilatadas... pero no tengo porque abrirle los cajones, y entendamos cajones por Internet, mensajes... ese punto de equilibrio es el arte de educar”
¿Por qué hay que contarlo todo? El ser humano tiene su intimidad, sus sombras, su pudor... es esencial, “¡yo no me cuento todo ni a mí mismo!”
“Es esencial ganarse ese equilibrio desde el principio...” hablar con ellos, que conozcan a nuestros amigos, comentarles nuestro día y ver como ellos también nos comentan lo que les ha sucedido... “la gente siempre quiere ser excelente en su trabajo, con la pareja, como madre... pero eso es imposible”. Hoy estamos en un momento en el que los padres en España están intentando ganarse el cariño de sus hijos, comprarlo y eso es un gran error. Existe un gran sentido de culpabilidad, por parte sobre todo de las madres, que tienen la sensación de que su vida diaria no les permite dedicar el tiempo necesario a sus hijos, pero siempre ha sido así.
Uno no puede estar siempre encima de su hijo, “se piensa que los hijos son un tesoro y existe esa necesidad de protegerles”, pero es fundamental que los niños también sean niños y disfruten de su espacio y jueguen con otros como ellos.
Es verdad que hoy en día con estos horarios que tenemos ya no hablamos del “niño llave”, tenemos que hablar del “niño agenda”: “ese niño que estudia 7 horas, se tira 1 hora y media para ir al colegio y otro tanto para volver, después tiene clase de guitarra, mañana karate, pasado inglés, el sábado monta a caballo... El niño también necesita tiempo para jugar y aburrirse, es esencial para ellos, pero nosotros queremos niños perfectos y lo que conseguimos son niños estresados”.
¿Cómo actuar?:
Esta sociedad se esta “psicologizando” demasiado, hay revistas, programas de televisión... pero lo que realmente hace falta es un poco de criterio, coherencia en la pareja y constancia. “Un hijo va a medir a sus padres minuto a minuto y si les derrota una vez, no ha pasado nada, pero si les derrota varias veces y los padres se quedan a gusto... les va a masacrar”. “Si ya con seis años tienen en casa a un tirano, ya les digo yo lo que les espera”.
Los hijos tienen que comprender que sus conductas tienen respuesta, si rompes algo, te castiga, y el castigo se ha de cumplir. El problema es cuando no asumen que lo han hecho y derivan su culpa en otros, “si lo reconocen, genial, enhorabuena, has reconocido que lo has hecho, pero sigues castigado”
También hay que tener muy claro que las normas hay que ponerlas antes de que sucedan los hechos. “Comprender que la sanción es parte de la educación”. Debemos transmitir horarios, actividades, prioridades... y encontrar actividades de conjunto para comunicarnos.
A los padres no les hace falta dedicar mas tiempo a sus hijos, lo que les hace falta es tener autoritas y predicar con el ejemplo.
La actual crisis puede ser positiva y nos puede reconducir a algunos valores que hemos perdido como la austeridad, lo bien hecho, la humildad, lo sencillo... “hay que transmitir a nuestros hijos también esencialmente respeto”, respeto a las personas, a los demás, a la familia, a los abuelos... Saber actuar, “si un niño coge una rabieta, ¡ya se le pasará!”
En este país tenemos un bajísimo nivel de educación. La gente siempre ve la misma televisión, escucha la misma radio, lee el mismo periódico y se encuentran contentísimos porque todos piensan igual que él... “Esta situación es preocupante para los niños, un niño tiene que disponer de una cosmovisión, una visión poliédrica que le permita ver el mundo” y esta situación que vivimos en España no les favorece.
Todo niño tiene una forma de ser en el hogar, en el tiempo de ocio y en su colegio. Es fundamental conocer su entorno, sus amigos...” El padre no puede decidir lo que hace su hijo, debe trasladarle ideas, conceptos... “Se debe educar a los hijos en el deber ser”, deben comprender que las cosas no son lo que uno quiere, sino lo que uno debe.
Soluciones reales para problemas reales:
Hay que hablar con los niños, enseñarles la realidad de la vida, llevarles a un hospital y que vean la realidad de los niños enfermos que no salen de ahí, debemos llevarles a pasar la tarde fuera, da igual que tiempo que haga, fomentar el deporte, el contacto con la naturaleza... “No es como compatibilizo el tiempo, es como consigo que mis hijos tengan tiempos ricos con nosotros, con nuestra pareja, ellos solos... que consigan aprovechar el tiempo”
“Mi hijo me ha salido así...” “no, los hijos no salen, se forman”. No le digas a un hijo “se bueno”, haz que se incluya en una ONG, no le digas “no te drogues”, dile que “tiene dos pulmones, dos riñones, un cerebro y un hígado, así que tu mismo. Te van a ofrecer droga, seguro, pero tu vas a poder decir que sí o que no.”
Los padres tienen que aprender que las cosas han de decirse una vez y se deben cumplir, hay que educar con sentido común. Las normas hay que marcarlas antes, no arrepentirse después y hacerlas cumplir. Un niño tiene que tener sentido de trascendencia.
En definitiva, un niño no deja de ser un niño y depende de lo que nosotros le inculquemos con el paso del tiempo, la comunicación con nuestros hijos, la confianza y el equilibrio en la relación padre-hijos, serán los elementos fundamentales para el correcto desarrollo de los pequeños de la casa. Aquel que piense que por muy llena que este la agenda siempre se puede hacer algo más, está muy equivocado. La lección es que sino eliges que es lo más importante y lo colocas primero, no se podría hacer el resto.