"Los analistas han tendido a definir los activos muy restrictivamente,
identificando sólo aquellos que se pueden medir, tales
como
instalaciones y equipos. Sin embargo, los activos intangibles,
como una
tecnología particular, información sobre los consumidores,
marca,
reputación y cultura corporativa, son invalorables para
el potencial
competitivo de la empresa. De hecho, estos activos invisibles
son a
menudo la única fuente real de ventaja competitiva que
se puede mantener en el tiempo."
Hiroyuki ITAMI, Mobilizing Invisible Assets
Medir la reputación de la Red a partir de su cobertura
los medios españoles durante cortos espectros temporales
no define el propósito de este Estudio. Tamaña tarea
queda pendiente para futuros análisis especializados en
la medición –nada más y nada menos- de los
intangibles asociados a esta revolucionaria tecnología.
Pero pensamos que este ensayo sí puede hoy resultar útil,
sin embargo, para inducir a la reflexión y el debate entre
los profesionales del periodismo y la comunicación en España.
A todos nos favorece comunicar objetivamente lo bueno y malo que
acontece de camino hacia la Sociedad de la Información,
sin cegarnos por un velo de paparazzismo reduccionista que tan
buenos resultados comerciales arroja entre, por ejemplo, los medios
especializados en el corazón.
No hay duda que para informar de la evolución de la Red
a la amplia mayoría de la sociedad (aún desconectada),
los Mass Media (la radio, la prensa y muy en particular, la televisión)
tienen la palabra.
Si bien éste es el primer estudio que conocemos sobre la
cobertura de Internet en la Radio y Televisión realizado
en España, el debate de fondo sobre la reputación
de lo que ocurre en el ‘protocolo IP’ no es nuevo
en la era post-burbuja. Así, por ejemplo, lo comprobamos
hace apenas unas semanas, cuando se celebró en la UNED,
una mesa redonda entre los directores de algunos de los principales
medios online, los periódicos digitales puros.
Entre otros datos y opiniones sobre los efectos financieros de
la burbuja.com para las corporaciones de contenidos en español,
y el preocupante lugar de España en relación a sus
vecinos de referencia en prácticamente todos los ránkings
de la Sociedad de la Información, el consenso entre los
ponentes y el aforo sobre la imagen de Internet es general. La
imagen de Internet, al menos para este colectivo de especialistas,
es ‘mala’ o ‘muy mala’, por lo que existe
la necesidad urgente de dar la vuelta a los tópicos del
"internauta freak-pederasta-hacker-golfo-copi/paster-chantajista-de-paginilla-confidencial,
antes que, en la opinión colectiva, tanto en lo personal
como en lo profesional, acaben siendo ciertos los clichés
de Internet como único causante de adicciones y relaciones
raras, o merecidas incautaciones de cientos de millones de cedés,”
resumió uno de los ponentes.
Pues precisamente en la Sociedad Interconectada, ¿qué
resultados no han de venir condicionados por la mala imagen, el
poco prestigio, la no credibilidad, la negativa reputación,
el estigma, o lo que llanamente conocemos como mala prensa?.
Hace unos meses, en el análisis que realizamos sobre la
cobertura de Internet en la prensa económica y generalista
vimos, sin embargo, que la gran mayoría de las noticias
en estos medios escritos muestra un tono neutral, si bien sólo
una escueta minoría tiene connotaciones positivas.
Hoy mismo, la columna de opinión publicada en una de las
dos principales cabeceras de prensa gratuita lleva por título
“El caníbal de Internet”, en referencia a un
ciudadano alemán que “se ha comido a un compatriota”.
En el texto se insiste en que “Internet está lleno
de estos tipos, solitarios y frustrados, capaces de hacer cualquier
cosa con tal de escapar del anonimato en que viven. A estas alturas,
la Red se ha convertido en un pozo sin fondo, donde aparecen los
elementos más raros en busca de las cosas más dispares”.
Pero lo que fundamentalmente sorprende es la omisión, la
casi nula cobertura dedicada a las aplicaciones verdaderamente
prácticas de Internet (gestión electrónica
de documentos, servicios de atención médica, oportunidades
de educación remota, participación ciudadana, etc.).
Todos los expertos consultados coinciden en la ausencia de noticias
(y sobre todo de análisis) sobre esta nueva Sociedad, donde
rumores e informaciones viajan mezclados a extrañas velocidades,
durante las 24 horas de todos los días, mientras vamos
comprobando cómo unos nos vemos cada vez más imbricados
con otros, según el nuevo modelo de la Gran Enredadera.
En particular, los periodistas y comunicadores ya estamos hiper-textualizados.
Hablamos de uno en uno, de todos, para todos, entre todos.
Se trata, por tanto, de fomentar un debate profesional. En este
nuevo estudio sobre la cobertura de Internet en la radio y televisión,
a cada uno de los 33 medios analizados se le ha querido dar el
mismo tratamiento, metodología y oportunidades. Aunque
todos conforman un medio fundamentalmente de entretenimiento,
unos medios sí dedican atención a la vertiente útil
de la Red, mientras otros optan por hacerlo a veces en clave de
humor (con noticias morbosas, webs caseras, bromas o chascarrillos
varios), y otras veces en relación a hackers, fraudes,
adicciones, etc. El estudio se ha realizado sobre lo que se emite
sobre Internet en toda la programación, incluyendo informativos,
magazines, documentales, programación especial, y programas
fijos de entretenimiento.
El hecho de que algunos de estos programas se emitan en horario
de máxima audiencia conlleva que su peso relativo, respecto
al total de impactos, sea grande. Y nadie duda que, en efecto,
contribuyen a crear opinión, imagen y reputación
entre millones de espectadores y oyentes, muchos de los cuales
(entre una mayoría de ciudadanos desconectados) tienen,
por ésta y múltiples otras razones, una visión
distorsionada de lo que ocurre en lnternet.
Mientras observamos en las últimas semanas una cobertura
exagerada y alarmista de la ciberocupación de los dominios
de Letizia Ortiz, o las recompensas millonarias de Microsoft por
información sobre los creadores
de virus, comprobamos que solamente el 19’11% de las informaciones
emitidas en radio y TV sobre Internet tienen relación con
las utilidades de la Red. El porcentaje en las televisiones nacionales
es muy bajo (6’49%), mejorando sensiblenmente este ratio
en las emisoras nacionales de radio (11’6%).
Las razones que explican el fenómeno sin duda son muy numerosas
y complejas. Para todos los medios audiovisuales y escritos, y
para el bien común social, sería conveniente que
las corporaciones de mass media consiguieran, finalmente, sacarle
rédito económico a la Red. En forma de recorte de
costes o de aumento de ingresos, su actitud vital cambiará
cuando las cuentas de resultados se mejoren claramente gracias
a Internet. Porque uno de los factores que frenan en España
el desarrollo de las Nuevas Tecnologías es el hecho de
que los mass media llevan sucesivos años de pérdidas
con Internet, y el futuro inmediato se presente poco prometedor.
La prensa gratuita, Wired, Google y cientos de miles de weblogs,
han dejado claro que el valor de la información tiende
a cero, porque lo abundante siempre resultará barato. Como
ocurre con la prensa de papel, el producto Actualidad quiere ser
gratis. Como lo son la radio y la televisión. Y los mercados
se han percatado de que nadie será capaz de dominar el
nuevo medio, salvaje, de Internet. El fenómeno digital
está obligando a los mass media a reinventar sus productos,
su modelo de negocio y crecimiento.
No son pocos en la profesión quienes admiten que, en España,
existe hoy una crisis de talento, de contenido de calidad, de
nuevas propuestas, de lo que el sentido común califica
de buenos productos tanto de información como de entretenimiento.
La tele-basura y la tele-realidad no pueden ser lo normal. Paparazzi
y periodista no son sinónimos. Nunca lo serán.
Esta responsabilidad recae también sobre los medios digitales,
híbridos o puros. De nada sirve el victimismo, pues la
credibilidad se gana o se pierde a manos de los propios lectores.
Para ello, este colectivo tiene ante sí al menos 3 retos
importantes. Primero, superar la desunión y defender sus
derechos comunes. Dos, definir un modelo de negocio coherente
con su modelo informativo, complementario (y no sustitutivo) al
de la prensa, la radio y la televisión. Y tercero, neutralizar
su problema de imagen, prestigio, credibilidad, reputación,
estigma...
Vivimos cambios fundamentales en el modelo de comunicación,
que hacen zozobrar los cimientos del oficio periodístico.
Irrumpen con fuerza los weblogs o cuadernos de bitácora
para paliar el vacío y cubrir la demanda de otro tipo de
información, con otro mensaje, con datos y enfoques que
traten de ir más allá, con un nuevo producto que,
al menos en principio, ha de ser bueno, bonito y barato para hacerse
un hueco relevante en un sector tan copado y extremadamente competitivo.
Conviene no olvidar que la RAE define periodista como una "persona
profesionalmente dedicada en un periódico o en un medio
audiovisual a tareas literarias o gráficas de información
o de creación de opinión", y paparazzi como
"fotógrafo de prensa que se dedica a hacer fotografías
a los famosos sin su permiso".
En esta Era de la Hiper-información, en la que grandes
y pequeños medios comprueban, por separado, el creciente
e imparable poder del hipervinculo, será siempre el propio
lector, espectador u oyente, quien se posicione a favor o en contra
de un medio, marca o cabecera. Es la Economía de la Atención.