Internet o la
nueva caja de Pandora
Autor: David Martínez
Wanadoo España
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La imagen de internet que suele proyectarse a través de
los medios de comunicación tiende a centrarse en aspectos
alarmistas o pintorescos, a menudo obviando o dejando en un segundo
plano todos los usos positivos y útiles de la Red. Esta
es la conclusión del Estudio de la Red en los Medios, realizado
por Accesogroup, que ha analizado las informaciones aparecidas
en radio y televisión sobre internet. Bajo el concepto
de utilidad se ha incluido todo aquello que los autores del estudio
consideran valioso para la sociedad, como trámites administrativos,
webs corporativas, de partidos políticos e instituciones,
funcionalidades, etc. Lo que contribuye a mostrar internet como
una mera herramienta de ocio, o en muchos casos, de libertinaje,
se ha considerado en el estudio como negativo. El análisis
concluye que la imagen que se ofrece de internet es predominantemente
negativa. El 20 58% de las informaciones emitidas en radio y TV
son claramente alarmistas. Ataques informáticos, virus,
pirateo, violencia, sexo o adicción son temas más
habituales. ¿Qué conclusiones se pueden extraer
de este estudio? Así, a vuelapluma, parece que también
a la Red le han reservado jaula en esta parada de monstruos en
la que se está convirtiendo con honrosas excepciones la
información de masas. En este clima informativo general,
donde lo sensacionalista, cuando no lo claramente obsceno, campa
por sus respetos, ¿qué sentido tiene profundizar
en la revolución social, cultural y económica que
supone internet? No hay que olvidar tampoco el peligro que la
Red representa también para cierta concepción vertical
del negocio de la información. Como destaca un informe
de la Fundación Auna sobre el Impacto de Internet en la
Prensa, la Red conforma un paisaje en el que «el papel del
periodista como mediador entre la información y el usuario
ha pasado a un segundo plano y el poder de los editores se difumina
entre modelos que se extinguen y un futuro incierto que se transforma
al ritmo que marca la tecnología». Y esto, aplicado
al conjunto de los «mass-media», hace sudar a más
de uno... aunque, bien pensado, tampoco a muchos más.
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