La radio y la televisión hablan de Internet, ¿habla
Internet de la radio y la televisión?. Dicho de otra forma,
¿por qué la radio y la televisión hablan
de Internet?, y en segundo lugar, ¿por qué lo hacen
como lo hacen?.
Una buena parte de la cobertura de Internet en televisiones y
radios es de carácter negativo, según el estudio
de Acceso, pero incluso aunque tuvieran un enfoque positivo pueden
adolecer de un mismo problema: la falta de profundidad. Y este
es en mi opinión el gran vicio que presenta muy a menudo
la cobertura de Internet en los medios, muy especialmente en la
televisión. Las informaciones pecan a menudo de ligereza.
La falta de tiempo y de medios suele ser en gran medida causa
de esto, pero una parte de esta responsabilidad pertenece indudablemente
a los profesionales. El estudio de Acceso Group es un buen pretexto
para que los periodistas se miren (nos miremos) el ombligo y reflexionemos
sobre nuestro enfoque hacia Internet (y diría que hacia
las nuevas tecnologías en general).
Asuntos como la pornografía infantil, los virus, la piratería,
estafas... son de indudable interés público, son
temas fáciles de abordar para los periodistas. El problema
es cuando el profesional se lanza a ellos sin precauciones y tiende
sobre la Red un manto inmerecido de sospecha con lo que escribe.
Se echa en falta en muy a menudo que se raque un poco sobre la
superficie para profundizar en las noticias. Tal es el caso de
los extendido tratamientos que se hacen de la piratería
en Internet, por ejemplo, donde en ocasiones no se va más
allá del baile de números que proporciona la industria
afectada. O del tráfico de pornografía infantil,
donde no se llega más allá de la mención
de tanto detenidos que poseían tal cantidad de material
intervenido. Son dos temas recurrentes de la actualidad pero que
se tratan con la misma ligereza sistemáticamente.
Tendemos a concebir a Internet como una mezcla de medios tradicionales.
Se puede ver la televisión, la radio o leer el periódico
en Internet, así que uno tiende a concebir la Red como
una mezcla heterogénea de las tres. Sin embargo la propia
expresión nos indica la diferencia: “leer el periódico
‘en’ Internet”, porque más que un medio
Internet es un lugar, un nuevo espacio. Concebida de esa manera
entenderíamos lo que ocurre en Internet de forma diferente,
porque lo que acontece ahí no es sino la representación
de lo que se cuece fuera de ella.
Cuando la televisión recoge las noticias sobre tráfico
de pornografía infantil no estaría de más
que en algún momento se llevara la reflexión hacia
la constante instrumentalización de la infancia en el mismo
medio: el recurrente uso de lolitas sensuales en la publicidad
televisada, o la utilización de niños que adoptan
poses de adultos en todo tipo de concursos.
El auténtico problema, sin embargo, procede de la hipérbole
mediática que transforma en muchas ocasiones la anécdota
en una extensa generalización.
Si pensamos en Internet como un lugar es fácil imaginar
al periodista que se adentra en la Red como un explorador, enviados
especiales pisando un nuevo territorio, por muy conocedores que
sea de la Red no dejarán de encontrar espacios inexplorados.
Y de ahí la ingenuidad y falta de mesura con la que en
ocasiones nos lanzamos a las informaciones, saltando de un extremo
a otro: en ocasiones desde el alarmismo más desaprensivo,
generalizando lo que son fenómenos limitados y en ocasiones
anecdóticos, o en el otro extremo, cayendo en el tecno-utopismo
facilón, por falta de formación o de contrastación
de las fuentes.
Es responsabilidad de los profesionales guardar un justo equilibrio.
Después el público hará su propia interpretación
(como siempre hace) de nuestras palabras, pero los profesionales
no pueden eludir una parte de su responsabilidad. Los periodistas
especializados son los ojos de quienes permanecen en las fronteras
de este nuevo territorio, y ellos tienen el privilegio y el deber
de contar con la mayor honestidad como es este nuevo espacio.
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