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Estudio de Septiembre
NOTA DE PRENSA
INTRODUCCIÓN
LA IMAGEN DE INTERNET EN LOS MEDIOS AUDIOVISUALES: RADIO Y TELEVISIÓN:
  Estimación del tiempo dedicado a Internet
  Valoración de las noticias y desglose por cadenas
  Agrupación por áreas temáticas
  Géneros periodísticos y bloques de información
  Repercusión social
CONCLUSIÓN
OPINIÓN DE LOS EXPERTOS:
  José Cervera (Perogrullo.com)
  Miguel Pérez Subías (AUI)
  Víctor Domingo (AI)
  Rafael Chamorro (Periodista especializado)
  Antonio Delgado (Caspa.tv)
  Onda Cero. Departamento de Comunicación
  Joan Catà (Comradio)
  Antonio José Chinchetru (Libertad Digital)
  Miguel Ormaetxea (Dinero)
  Goyo Panadero y Luis M. Gallardo (Deloitte)
  Eduardo Pedreño (Acceso Group)
  Jesús Valbuena (Acceso Group)
  David Martínez (Wanadoo España)
  Adolfo Estalella (Periodista especializado)
Estudio de Junio
Estudio de Abril
OPINIONES DE LOS EXPERTOS
  Rafael Chamorro
  Pepe Cervera
  José Luis Orihuela
  Próspero Morán
  Juan Gonzalo
  Miguel Pérez Subías
  Eduardo Pedreño
  Jesús Valbuena
NOTA DE PRENSA


Opiniones de los expertos

El silencio de los lobos

Autor: José Cervera (jcervera@iname.com)
Perogrullo.com



Las conclusiones del estudio no dejan lugar a dudas: en los medios de comunicación tradicionales' se habla (con honrosas pero raras excepciones) poco y mal de Internet. Y no debiera extrañarnos; la ignorancia, el rechazo y el creciente peligro que representa la Red para el negocio de la información son una mezcla letal.

Se habla poco de la Red en los medios más masivos de todos, en sus 'primos' tecnológicos, la radio y la televisión. Y cuando se hace se destacan las anécdotas llamativas (y negativas; somos periodistas), o bien se aprovecha el inagotable ingenio popular para llenar horas baratas de programación. No debiera ser malo; tampoco se habla mucho del teléfono en la televisión. Si el silencio fuese, como el telefónico, un silencio ovino, debido a que la tecnología en cuestión es ya normal, corriente, no noticiosa, sería bueno. Indicaría que en los medios electrónicos, y en el gran porcentaje de población que se informa con ellos, Internet ya no es noticia por sí misma.
Sería un silencio de corderos.

Pero cabe la sospecha de que se trata de un silencio de lobos

No conozco periodista que, a estas alturas, sea escéptico de Internet. Todos la usan en mayor o menor medida; se ha incorporado en pocos años, tras un breve periodo de reticencia inicial, como una herramienta más del trabajo redaccional. Y una de las más poderosas. Con sus problemas, sus defectos, y sus virtudes; capaz de ahorrar esfuerzos y de permitir el acceso a
información antes vedada, pero que hay que usar con mucha cautela pues a veces valorar los datos que ofrece no es un ejercicio sencillo. Y más de una vez da más de un disgusto. Pero es tan potente que los profesionales aprenden a usarla, y la usan. Y cuando lo hacen con normalidad, descubren su idiosincrasia, y la aceptan. Se convierten en internautas.

Sin embargo los internautas no se dedican sólo a intercambiarse chistes y hablar de hackers y piratas. Algunos medios sí que lo hacen, empero. ¿Dónde está entonces el misterio, si esos periodistas son habitantes del ciberespacio?

Ah; pero los redactores de base no deciden qué es noticia y de qué forma se enfoca. Eso es cuestión de otros señores (casi siempre), también periodistas, pero con un toque de directivos de empresa. Se llaman directores, y redactores jefe. Pocos de ellos son tan fluidos en el uso de
la Red como sus redactores. Y siguen considerando la tecnología como levemente sospechosa.

Con buenas razones: en general su torpeza en el uso del ordenador es legendaria. Muchos de ellos empezaron con máquinas de escribir (o tallando runas en granito, parece a veces), y siguen echando de menos su tableteo. Tienden a desconocer la Red y a moverse por ella con rigidez, sin confianza. Les llaman la atención cosas ya superadas, riesgos que un internauta avezado sabe controlar, rumores que el habitual sabe descontar.

Y luego está el riesgo

Cualquiera que se pare a pensar sobre el tema (y, pese a las apariencias, los ejecutivos de medios piensan, y mucho) se da cuenta de la amenaza que la Red supone para la actual estructura de los medios de comunicación tradicionales. Puede mejorar sus productos, sí, y ampliar su mercado; pero apunta una estaca sobre el corazón económico de los grandes
conglomerados mediáticos. Estos enormes grupos empresariales, ya en retirada antes de la Red, se dan cuenta de que ésta supone la puntilla a su modo de hacer las cosas, el fin de su existencia misma. La información fluirá, se creará y transformará, pero su economía será completamente diferente, como ya lo es su sociología (y ya está empezando a ser su política). No habrá más medios periodísticos de pago; la publicidad será diferente; la relación periodista/periódico cambiará radicalmente; se acabarán las empresas enormes, y con ellas los ejecutivos todopoderosos y multimillonarios... ay. Como la marea, no se puede parar (aunque hasta hace poco lo pareció, y hay quien aún lo intenta).

Pero se puede retrasar

Se puede minimizar, convertir en marginal, desestimar, marginalizar; se puede intentar que la gente de ley tarde en apreciar su valor, desconfíe, lo considere un asunto generacional, cosa de niñatos y niñatas. Se puede crear un estado de opinión entre condescendiente y desconfiado, que indique que la Red no es un buen sitio para buena gente, que es un poco peligroso, y además poco serio. Se puede hablar poco de ello, y cuando se hable, tan sólo de piratas y chistes.

No es una conspiración; no se dan consignas ni órdenes por escrito. Los dueños de los medios no se reunen en secretos conciliábulos con sus directores y redactores jefe para decirles que es necesario envilecer esta amenaza, demonizar este enemigo, atacar a este rival. Todo es mucho más sencillo; ninguno de ellos recibe broncas por cubrir poco la Red, nadie propone en las reuniones de redacción enfocar los temas de otra manera, el jefe jamás felicita por una información sobre Internet... Y como el 'verdadero' enemigo, el periódico, revista, radio o televisión de enfrente tampoco cubre bien la Red; tampoco se esfuerza y nos deja en ridículo...
¿para qué cambiar? Con lo que eso cuesta.

Y así nace un silencio. Pero es un silencio predador, enemigo, adversario. Es un silencio culpable con intenciones oscuras, y mantenido por gentes con intereses en la balanza. Es el silencio de los lobos.





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